lunes, 25 de enero de 2010

NOTAS PARA UN NUEVO GOBIERNO - 1999

Carlos Mendoza Pottellá
1999

El nuevo gobierno heredó un Estado quebrado que pierde, aproximadamente, mil millones de dólares en ingreso de divisas y 700 millones en ingresos al Fisco por cada dólar de merma en el precio del barril de petróleo exportado.


La quiebra del Fisco es consecuencia de las políticas antinacionales ejecutadas por los gobernantes que manejaron al país hasta el 2 de febrero, completamente sometidos a la terquedad, la estrechez de miras y el egoísmo de ciertos sectores empresariales y apoyados por las cúpulas sindicales petroleras corruptas.


Es absurdo el argumento voceado por los principales responsables del desastre petrolero que vivimos durante los últimos años, según el cual es bueno que los precios se mantengan bajos para evitar que nuestros competidores inviertan en la expansión de su más costosa producción. Por el contrario, La permanencia en el mercado de productores con mayores costos garantiza un mayor margen de excedentes por cada barril a los productores de menores costos.


Dejar que los precios sean fijados por los consumidores fue una política de entreguismo total que nos ha sumergido en una inaguantable crisis fiscal y nos obliga a mendigar en el exterior unos pocos centenares de millones de dólares ante los organismos multilaterales "que no piden nada a cambio…"


Debemos luchar para impedir que el gobierno de la democracia que comenzó a construirse el 2 de febrero caiga, como los anteriores, en la trampa de los eternos aprovechadores de nuestra lamentable dependencia petrolera: las grandes corporaciones internacionales y sus socios criollos.


Este es momento en el cual la OPEP puede recobrar su vigencia; ahora es cuando la Organización puede hacer sentir el poder de mercado que le otorga el control de más del 85% de las reservas del mundo, al disminuir la producción drásticamente y detener el deterioro de los precios.


El gobierno no debe, pues, dejarse intimidar ni confundir por este chantaje petrolero. El abismo no nos espera, estamos en él, evidente en la caótica situación económica y social en la que nos encontramos, como producto de la aplicación indiscriminada de las políticas de ajuste y apertura antinacional fondomonetarista.

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