domingo, 3 de enero de 2010

Mercado Petrolero Mundial - Venezuela - Enero 2008

TENDENCIAS ACTUALES

DEL MERCADO PETROLERO MUNDIAL
Y SUS REPERCUSIONES PARA VENEZUELA

Carlos Mendoza Pottellá
28/01/08

RESUMEN

El mundo se encuentra inmerso en un proceso de grandes transformaciones en los cimientos del mercado petrolero mundial. Desde 2004, en un curso de gran volatilidad y amplias fluctuaciones, los precios petroleros nominales del crudo comenzaron a recuperar una gran parte de la desvalorización real sufrida en las tres décadas anteriores.
Con el paso de estos años ha cobrado fuerza la interpretación de esta evolución como la emergencia de una nueva realidad, de carácter estructural, en el mercado mundial de los hidrocarburos. Partiendo de esa caracterización general, que compartimos, analizaremos particularmente los factores que la determinan, sus consecuencias sobre la economía venezolana y los retos de política económica que estas circunstancias plantean a los dirigentes del país: aprender de las viejas frustraciones e identificar las reales posibilidades de “sembrar el petróleo”.
Palabras Claves: Mercado petrolero, “peak oil”, precios nominales y reales, política económica, siembra petrolera.

ABSTRACT

The fundamentals of the world oil markets face a process of great transformations. Since 2004, in the middle of great volatility and wide fluctuations, the nominal oil prices began to recover a substantial portion of the real loss observed in the last three decades.
Over the years, the emergency of a new reality, a structural change, has gained strength in the world market of hydrocarbons. Considering this general characteristic, that we share, we will analyze, particularly, what factors help to determine it, their impacts on the Venezuelan economy and the challenges about the economic policy that this situation raises to political leaders: to learn about the old frustrations and to identify the real possibilities of “sowing the oil”.

Key words: Oil market, “Peak oil”, nominal and real prices, economic policy, “oil sowing”.

I
EL MERCADO PETROLERO

En los días iniciales de 2008, en la Bolsa de Nueva York, NYMEX, se produjo la ruptura, reconocidamente especulativa, de la barrera psicológica de los 100 dólares nominales en cotizaciones del barril de crudo West Texas Intermediate. Pero también, en términos reales y desde 2006, los precios de los crudos marcadores del mercado mundial se han estado acercando a los niveles máximos alcanzados a principios de los años 80, y amenazan con superarlos, si se toma en cuenta que el equivalente a la cima corriente de 39,5 dólares el barril WTI, alcanzada en 1980, es estimado por distintos analistas, entre ellos el Departamento de Energía de los Estados Unidos, en un nivel muy cercano a los precios vigentes, apenas un poco más de 102 dólares corrientes.

“El referente histórico más evidente es abril de 1980, tras la revolución iraní y con el inicio de la guerra entre Irán e Irak. Los 39,50 dólares que marcaba entonces el crudo serían equivalentes, con el encarecimiento de la vida acumulado en dos décadas y media, a los 102,81 dólares actuales.” 1)

 El impacto que estas cifras ocasionan y las ansias especulativas de algunos, los lleva a hacer predicciones fantasiosas:
“The fastest-growing bet in the oil market these days is that the price of crude will double to $200 a barrel by the end of the year”. 2)
Hay que señalar, sin embargo, que este tipo de predicciones apresuradas por la adrenalina suele ser desmentido por la realidad, mucho más ajustada a una evolución escalonada con altas y bajas. En los días que transcurren, cuando el petróleo a caído de los 90 dólares, ya se alzan voces que menciona un “precio natural” de 40 dólares para el barril del crudo marcador WTI.

1) Pozzi, 2008. Otros cálculos llevan este tope a los 110 dólares de 2007.
2) Grant Smith, Bloomberg, 7 de enero de 2008.




“El precio del petróleo sigue marcando niveles nominales record mientras se dirige hacia niveles reales nunca alcanzados. Por el lado de la demanda, la creciente demanda de China e India incide en este comportamiento de los precios, tanto que 2/3 parte del crecimiento de la demanda se atribuye a estos dos países.
Por el contrario, los países agrupados en la OECD han venido reduciendo su consumo por medio de programas de eficiencia en el uso de la energía y empleo de energías alternativas. Un buen ejemplo de la diferencia de este uso de la energía entre Europa y Japón, por un lado, y Los Estados Unidos, por el otro, es el referido al estándar de rendimiento por kilómetro de cada litro de gasolina consumida:




Llama la atención que en EEUU, las importaciones de petróleo en 2007 han estado por debajo de las de 2006, en momentos en que el barril del precio del petróleo ha venido escalando niveles cercanos a US$ 100. Esto refuerza el protagonismo de China e India antes señalado.” 3)
“El nivel de eficiencia promedio de las plantas de producción de electricidad a nivel mundial se ha estancado entre 2000 y 2005, ha mejorado en Europa, se ha estancado en América del Norte y China y ha empeorado en India. Este último país es menos eficiente en 2005 con respecto a 1990.
En la mayoría de los países la eficiencia energética de los vehículos de transporte de pasajeros ha venido declinando. Sin embargo, en EEUU, el principal consumidor mundial de energía, los vehículos nuevos no muestran una mejora en su rendimiento. Esto hace fracasar cualquier política de conservación energética en este país y prolonga un ineficiente patrón de consumo que deriva en una fuerte dependencia de las importaciones de petróleo.” 4)

3 García G., Carlos, Caracas 2007.
4 Enerdata, París 2007.

En Estados Unidos, de acuerdo a reciente trabajo de Jeff Rubin y Benjamín Tal : “¿Does Energy Efficiency Save Energy?” A pesar de que se han producido ganancias en eficiencia energética no se ha reducido el consumo de ésta. Desde 1975 la eficiencia, es decir consumo de energía por PIB ha caído casi 50%, pero se ha incrementado el consumo en 40%.


Según los referidos autores, en Estados Unidos el consumo de energía sigue creciendo de forma sostenida en el sector transporte. Es decir, no obstante el mejor rendimiento alcanzado por kilómetro recorrido, el consumo de gasolina por vehículo es creciente. 5)

En líneas generales existe un consenso en cuanto a que las causas inmediatas de el proceso de incremento de los precios tienen un carácter estructural, originado en los fundamentos del mercado, debido al referido constante crecimiento de la demanda, la cual no encontrará, a mediano plazo, una adecuada contrapartida en las pesimistas perspectivas, ya establecidas por todas las fuentes, de un limitado crecimiento de la oferta. 6)
5 Rubin y Tal, 2007.
6 Nacional Petroleum Council, Allan Kelly, 2007
Esas causas estructurales se manifiestan y, como ya señaláramos, son descritas de manera diversa por cada una de las fuentes consultadas, cuyas orientaciones particulares responden, obviamente, a posiciones e intereses específicos. Por ello, al hilvanar nuestra particular evaluación de estas circunstancias, haremos referencias a los más significativos y/o contradictorios de los enfoques que hemos consultado, pues abordan aspectos parciales, pero sustantivos, de la realidad que estudiamos.

Por ejemplo, en el testimonio de Philip K. Vergeler Jr., presentado a dos subcomités del Senado norteamericano, con un sesgo totalmente doméstico, se sostiene que el alza de los precios del crudo liviano y dulce hasta casi 100 dólares en noviembre de 2007, fue ocasionado, en primer lugar, y de manera significativa por la sustracción hecha al mercado, por el Departamento de Energía de los Estados Unidos, para su almacenamiento en la Reserva Estratégica de petróleo. El volumen sustraído fue de un 0,3% del suministro global de ese crudo y ello representó un incremento de 10% en su precio.
En segundo lugar, los precios se elevaron por la reducción de inventarios hecha por las firmas privadas en los seis meses anteriores al informe, que alcanzó a 50 millones de barriles. Esta liquidación se realizó porque ya no era rentable el mantenimiento de dichos inventarios.
Tal caída de la rentabilidad fue, también, lo que hizo imposible que la OPEP inyectara petróleo adicional a esos almacenes,
“a pesar de que así lo habían ordenado el Secretario de Energía de los Estados Unidos y el Director Ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía” (sic).
En tercer lugar, la demanda del crudo liviano y dulce se ha incrementado debido a las regulaciones ambientales que han dispuesto la remoción de casi todo el azufre del diesel vendido en Estados Unidos, Canadá y Europa.
De todo lo anterior, Vergeler concluye que el precio no puede ser explicado por eventos internacionales tales como la disputa entre kurdos y turcos o las preocupaciones por el programa nuclear iraní. En general, afirma que no existe una prima de riesgo geopolítico en el precio del crudo y que la especulación no es un componente de los mismos. Para mayor originalidad, termina afirmando que la emergencia de la demanda de India y China, así como los problemas de suministros adicionales procedentes de Venezuela, Rusia y Kazajastán tampoco explican el alza de los precios en agosto-noviembe de 2007, porque esos serían factores asumidos previamente por el mercado:
“En tanto que las nuevas informaciones continúan emergiendo gradualmente, nada nuevo comenzó en este verano. En consecuencia, es difícil atribuir el repentino incremento de los precios al despertar de los compradores de petróleo frente al hecho de que la economía global se está expandiendo y el uso del petróleo está creciendo.” 7

7 Vergeler Jr., Philip K., 2007.
Por nuestra parte, colocados en un punto de observación mas lejano, en los años de la explosiva emergencia de esta civilización automovilístico-petrolera, y analizando desde entonces la evolución de las principales magnitudes de la industria petrolera global, sostenemos que, después de siete décadas de expoliación masiva de los yacimientos petroleros convencionales por parte de los privilegiados consumidores y sus grandes corporaciones, la humanidad se enfrenta hoy al ya largamente postergado cumplimiento de las predicciones del geofísico estadounidense Marion King Hubbert:

Dado su carácter finito, la existencia de los recursos de hidrocarburos, después de indiciada su explotación, recorrerá un curso parabólico –o de “campana de Gauss”-. La exploración e identificación de sus yacimientos permitirá establecer la magnitud de dichos recursos y la porción de los mismos que se pueden extraer en cada momento, las “reservas probadas”. Debido a que esa exploración es un proceso coetáneo con la producción misma, en las primeras etapas se comienza a recorrer la rama ascendente de la curva de existencia de las reservas: aumentan los niveles de producción y aumentan también las reservas descubiertas.

Pero aún sin ser completamente descubiertas, se pueden hacer estimaciones sobre cuál será la magnitud total de dichos recursos y reservas y, dependiendo del ritmo de la producción, en qué momento se alcanzará el tope o “pico”, después del cual solo quedará por extraer la mitad de dichas reservas y se iniciará el fatal recorrido por la rama descendente de la curva en cuestión. El siguiente es el gráfico original de Hubbert en el trabajo citado:
8 Hubbert, 1956.
Esta predicción de principios de 1956, referida entonces sólo a los yacimientos convencionales de los Estados Unidos y acertadamente cumplida a partir de 1971, se está confirmando a nivel global, en esta primera década del siglo XXI, de una manera muy peculiar: Ahora es posible percibir de que se tratará, en una primera instancia de esa profecía, y a pesar de todos los adelantos que permitieron aumentar sustancialmente los factores de recobro, del agotamiento del petróleo fácil, barato, liviano y dulce. Lo cual abre paso, en una no tan inesperada extensión de la era de los hidrocarburos, por la vía de la incorporación de novísimas tecnologías operativas, a los crudos hasta ahora marginales, extrapesados, ácidos, de aguas profundas, e incluso, polares.

Esta “extensión del pico” es válida incluso para los propios Estados Unidos, si se considera la magnitud del reciente descubrimiento en aguas profundas del Golfo de México, de un gigantesco yacimiento: Esa estimación preliminar, que no puede definirse todavía como reserva económicamente explotable, equivaldría a más del 70% de las declinantes reservas probadas de los Estados Unidos, pero su desarrollo comportará también costos y lapsos de maduración superiores a los convencionales.
“Conocido como el campo Jack, el reservorio, ubicado a unas 270 millas al suroeste de Nueva Orleáns, se estima que contenga tanto como 15 mil millones de barriles de petróleo” 9)

Estas circunstancias son a veces interpretadas erróneamente como negadoras de la veracidad de la teoría de Hubbert, quien, en verdad, nunca vaticinó que el petróleo se acabaría totalmente, de golpe y porrazo, sino lo obvio, que cada yacimiento tiene una vida productiva limitada, cuya extensión es una función del ritmo de explotación.
Un economista de BP PLC (BP) dijo el miércoles que el mundo no está enfrentando un inminente déficit de petróleo, rechazando las así llamada teoría del “peak oil”.
"El arribo inminente a la cima en la producción ha sido repetida y equivocadamente profetizada” dijo Peter Davies asesor económico especial de BP y antiguamente Economista Jefe de la compañía.
La teoría del peak oil sostiene que la producción mundial de petróleo se está acercando o ya ha alcanzado su máximo. Pero Davies dice que el acceso limitado a los inversionistas extranjeros en las naciones ricas en petróleo, los desfavorables regímenes impositivos y una ausencia de inversiones, son los culpables por el limitado crecimiento del suministro petrolero. No es un asunto de recursos, es un asunto de inversiones. 10)

9 World Net Daily, 5 de Septiembre, 2006, www.wnd.com)
10 Dow Jones, Londres, 17 de enero, 2008: 07:26 AM EST

Veamos otro ejemplo de ese tipo de análisis:

“…las nuevas tecnologías para la extracción de petróleo hacen ahora posible obtenerlo de lugares cada vez más remotos y de formaciones geológicas que previamente aparecían como impenetrables. Por lo tanto, los altos precios de la gasolina y de la electricidad no tienen nada que ver con la supuesta escasez de crudo.” 11)

Los defensores de la teoría del “peak oil”, geólogos, economistas y antiguos ejecutivos de grandes corporaciones petroleras, organizados en una asociación para alertar a las autoridades estadounidenses sobre sus consecuencias, y para proponer escenarios de transición ante la proximidad del fin de la era del petróleo, Association for the Study of Peak Oil and Gas (ASPO) defienden sus convicciones de quienes los acusan de predecir el Armagedón:
Algunos opositores a la ocurrencia de un pico en la producción petrolera identifican “Peak Oil” como sinónimo de “ausencia de petróleo” entendiendo que cuando el pico ocurra, nos encontraremos repentinamente con que todas las bombas de las estaciones de gasolina están vacías. Por el contrario, alcanzar el pico significa que hemos bombeado desde el suelo aproximadamente la mitad de la dotación de crudo, y que una vez que ello ha pasado, el crudo remanente se hace crecientemente difícil de extraer y cada año a partir de entonces se producirá menos y menos. 12)

11 Ruiz-Marrero, 2008
12 Davies, Daniel L., 2007

En esas décadas, la inevitable contrapartida al mantenimiento de los precios en un curso declinante en términos reales se manifestó en un desestímulo a la inversión real y prospectiva, con el consecuente abandono de las fronteras y relegando a su carácter “marginal” a los crudos no convencionales.

“Después de un período de precios bajos y relativa abundancia en los años noventa, el mercado actual acusa una gran rigidez debido al aumento de la demanda y a los bajos niveles de inversión durante la pasada década. De hecho, la capacidad e producción adicional ha llegado a niveles sumamente bajos”. 13)


"La producción de crudo de Cantarell, el principal yacimiento de México, disminuyó una quinta parte en los últimos 12 meses, reveló la Secretaría de Energía (Sener), al precisar que la caída fue de 324 mil 872 barriles diarios, equivalente a un deterioro de 21 por ciento, nivel superior al pronosticado por las autoridades. 14)


Esta ausencia de grandes descubrimientos ha sido acompañada por un fuerte aumento de los precios desde 1995 cuando ha coincidido con un fuerte repunte de la economía mundial. Este comportamiento se acentúa a partir del año 2000.
La falta de nuevos descubrimientos de campos petroleros grandes unido al aumento de las barreras de entrada que han limitado la acción exploradora de las grandes corporaciones petroleras privadas en los países de la OPEP y Rusia ha impactado el precio, siendo que el mayor precio de ahora refleja el encarecimiento de la oferta marginal de crudo que agregan estas compañías y que principalmente encuentran en zonas petroleras No OPEP en condiciones más difíciles.” 15)
13 Van der Linde, Perlot y Hoogeveen, 2006.
14 La Jornada, México, 28 de enero de 2008.
15 Robelius F.

La sola mención de esas localidades y condiciones nos pueden dar una idea de la magnitud de las inversiones que suponen tales emprendimientos, los cuales requieren de una perspectiva de rentabilidad segura que, aparentemente, sólo será posible garantizar con precios (nominales actuales) para los crudos marcadores WTI, Brent, Dubai, superiores a los 80-90 dólares el barril… por ahora.
Aún más, la posibilidad de hacer rentables a las supuestas alternativas energéticas –nuclear, hidrógeno, biocombustibles, celdas combustibles, líquidos y gas del carbón, geotérmicas, eólicas- se sustenta en la estabilidad de un rango de precios aún mayor. Con una frecuencia creciente, como ya hemos constatado, se observan, en la literatura de los pronósticos del futuro en esta materia, estimaciones de los precios del crudo que se requerirían para esos fines que superan con largueza los 100 dólares el barril. En este sentido, todo parece indicar que en 2008 ya nos alcanzó el futuro.
Los cálculos sobre los precios de petróleo que harían viable las fuentes alternas de energía, de acuerdo a estimaciones realizadas por Samsung Economic Research Institute (SERI), reflejan que de continuar en el futuro los actuales niveles de precios del petróleo habrían condiciones suficientes para que suban las inversiones dedicadas a este tipo de energías. A ello habría que sumarle las consideraciones ambientalistas que surjan de los mandatos que aprueben los gobiernos para fomentar el uso de estas energías.



En la actualidad las energías alternativas representan un porcentaje muy pequeño del total de energía que se consume en el mundo. Las proyecciones apuntan a que en diez años esta participación pudiera subir a 5%, pero con los actuales niveles de precio del petróleo este porcentaje pudiera ser mayor. 16)

Es oportuno traer a colación los contradictorios pero muy reveladores enfoques sobre esta materia a los cuales hacíamos referencia al principio.
Veamos, por ejemplo, las perspectivas “business as usual”, comentadas por el analista Joan Prats al referirse a los escenarios de la Agencia Internacional de Energía:
“…si no contabilizamos la biomasa tradicional, algo más del 87% de la energía primaria consumida en el mundo procede de combustibles fósiles. Las energías renovables suministran menos del 2% del total. Aún contando con un avance importante de las energías renovables y de los biocombustibles, se estima que hacia el 2030 los combustibles fósiles todavía representarán cerca del 80% de la energía primaria mundialmente consumida. Por consiguiente, en ausencia de una revolución tecnológica rápida y espectacular, aunque el consumo de combustibles fósiles seguirá decreciendo en términos relativos, seguirá aumentando en términos absolutos…”
La AIE pronostica que entre 2002 y 2030 la demanda global de energía primaria se incrementará en un 60%. A su vez, más de un 60% de este incremento provendría de los países en desarrollo (China en posición muy destacada) y sólo un 26% de los países de la OCDE…”
Los hidrocarburos seguirían siendo la energía estrella pues totalizarían el 85% del incremento de la demanda de energía primaria previsto hasta 2030. La demanda de petróleo seguiría incrementándose desde los 77 millones de barriles día (Mb/d) del 2002 hasta los 90 Mb/d del 2010 y los 121 Mb/d del 2030.” 17)
16 García G. 2007
17 Prats, 2006..
Por su parte, en un informe titulado “Crude Oil, The supply Outlook”, en abierta crítica a los pronósticos de la AIE, el Energy Group Watch llega a las siguientes conclusiones:

“El principal resultado de este análisis revela que la producción mundial de petróleo alcanzó su pico en 2006. La producción empezará a declinar a una tasa mayor a 2 ó 3% por año. En 2020 y aun más en 2030, la oferta global de petróleo será marcadamente menor. Esto creará una brecha de oferta que difícilmente la podrá cubrir la oferta de otro recurso de origen fósil, energía nuclear o una fuente alternativa de energía.
El mundo está al comienzo de un cambio estructural en su sistema económico. Este cambio será disparado por la declinación de las fuentes energéticas fósiles e influenciará casi todos los aspectos de nuestra vida diaria.
El cambio climático también forzará a la humanidad a cambiar sus patrones de consumo de energía al reducir significativamente la quema de combustibles fósiles. El calentamiento global es un problema muy serio. Sin embargo, el punto central de este estudio tiene que ver con el agotamiento de los recursos en virtud de que son mucho menos transparentes al público.
El comienzo de un nuevo período de transición probablemente tendrá sus propias reglas, las cuales solo serán validas durante esta fase. Se pueden experimentar cosas no vividas antes y que no se volverán a ver una vez que este ínterin haya finalizado. La forma como tratamos los asuntos energéticos probablemente cambiará de manera fundamental.
En cualquier caso, la AIE, ha venido, recientemente, negando que el cambio que nosotros vemos en la oferta de energía en el corto o mediano plazo pueda ocurrir. Este mensaje, es decir que los negocios seguirán siendo en el futuro como lo son hoy envía una señal falsa a los políticos, industriales, consumidores y medios de comunicación.” 18)
18 Energy Watch Group, 2007
Abundando sobre el tema y sus implicaciones futuras revisamos otras fuentes:

“El agotamiento de los recursos fósiles es una restricción ineludible en las perspectivas de crecimiento sostenible de la economía mundial. Los más pesimistas estiman que en el futuro habrá guerras por los recursos escasos. Los menos pesimistas aducen que la tecnología debe traer soluciones como lo ha hecho en el pasado y exhorta a que los gobiernos asumen con ahínco programas de eficiencia energética. El reciente estudio “Lighting the Way: Toward a Sustainable Energy Future” preparado por el Inter Academy Council, un grupo de expertos auspiciado por las Naciones Unidas, encara el reto de cómo hacer sostenible la transición hacia un futuro energético sostenible, es decir cómo satisfacer las necesidades energéticas, incluyendo las de los más dos millardos de personas que no tienen acceso a formas modernas de energía, a través de planes que mantengan la integridad de los sistemas naturales frente a los efectos climáticos adversos y reducir los riesgos geopolíticos causados por la competencia por hacerse de recursos energéticos desigualmente distribuidos.
Una de las conclusiones que apuntan a cómo vencer el reto planteado destaca las oportunidades que ofrecen las energías renovables, es decir, es el viejo sueño de independizar la producción de energía de los combustibles fósiles. Sin embargo, las propias cifras que muestran revelan una bajísima proporción frente a la producción de energía primaria. Ello da pocas esperanzas sobre su posibilidad de constituirse en una alternativa importante. Veremos, entonces, un mundo energético que seguirá dependiendo fundamentalmente de la energía de origen fósil.” 19)
19 García G. , 2007



Estas perspectivas están emergiendo en medio de grandes contradicciones entre los factores empresariales y estatales interesados, quienes perciben mundos a la medida de sus particulares intereses o juegan con cartas marcadas en el albur de las opciones y los futuros en los mercados de Wall Street y la City londinense.
En efecto, una parte importante del reciente incremento de los precios del crudo y su eventual arribo al valle de los cien dólares tiene su explicación en el manejo de los riesgos del futuro, ambientales, geopolíticos o de coyunturas del mercado por parte de los principales protagonistas de los mercados financieros internacionales: bancos, grandes corporaciones y los llamados “fondos soberanos”. Así lo refiere un despacho de Reuters, desde Singapur, fechado el 8 de enero de 2008:

“Los fondos de pensión y otros inversores de largo plazo han inyectado más de 100 mil millones de dólares en las materias primas en los últimos cinco años, usando índices pasivos largos como el S&P Gsci, que requieren que los inversores compren y mantengan posiciones.
Sin embargo, aún con el petróleo a 100 dólares, el apetito de los inversores parece haber disminuido poco.
Aún tenemos nuestra cuota máxima en el petróleo y no vemos absolutamente ninguna razón para alivianar nuestra posición, debido a que los riesgos son aún alcistas”, dijo Justin Wilks, que ayuda a administrar a Global Commodities, un fondo basado en índices australianos de alrededor de 250 millones de dólares.” 20)
20 Loc. Cit.



Pero más allá de los factores especulativos, con su volatilidad expresada en constantes alzas y bajas, la realidad estructural del mercado petrolero se está modificando a marchas forzadas. Las cifras sobre la evolución reciente de las reservas petroleras mundiales son muy explícitas al respecto. Veámoslo en los dos cuadros que se insertan de seguidas.



Como puede observarse al comparar las dos series, Canadá reportó en los últimos 7 años un crecimiento de 174,8 millardos de barriles en sus reservas, para alcanzar en 2007 la cifra total de 179,2 millardos de barriles.
Esto significa, simplemente, que a las arenas bituminosas de Canadá se les ha asignado, en los últimos años, el segundo puesto en el “ranking” de las reservas mundiales. Se trata de acumulaciones de hidrocarburos conocidas desde hace décadas, pero que sólo ahora pueden considerarse reservas. Ello se debe a que solo ahora se está cumpliendo con las condiciones necesarias para obtener tal calificación, la cual radica en la disposición de instalaciones para la extracción de esos crudos dentro de una relación precios-costos que la hagan económicamente factible.

Tal como muestran los cuadros anteriores, esa factibilidad sólo ha comenzado a percibirse a mediados de esta primera década del Siglo XXI. En efecto, es en el último quinquenio cuando han comenzado a desempeñar un papel fundamental las grandes inversiones de alto riesgo de los capitales petroleros internacionales, los cuales están apostando ahora, dentro de un ambiente signado por la inminencia del cumplimiento de las teorías de Hubbert, precisamente, a la irrupción de la nueva estructura de los fundamentos del mercado que describimos anteriormente: Una oferta cuyo crecimiento ha perdido dinamismo frente a una demanda que se nutre de nuevos y voraces protagonistas.

Muy revelador de la forma como se dan estos cambios y sus efectos sobre los entes reguladores de las inversiones en los Estados Unidos es el editorial “Reservas Ocultas” de la revista Petroleum Argus:
“Las reglas usadas por la Securities and Exchange Commission (SEC) de los Estados Unidos para el descubrimiento de reservas de gas y petróleo van a cumplir 30 años en 2008. Las mismas son anteriores a la revolución iraní y se hacen más anacrónicas con cada nueva inversión mayor en reservas no convencionales de gas y petróleo. La SEC sabe de la necesidad de actualizar las regulaciones para tomar en cuenta los cambios tecnológicos y de mercado ocurridos desde 1978. Esa reforma es requerida para dar confianza a los inversionistas en la capacidad de la industria para afrontar los retos en los próximos 30 años.
La falta de acceso a reservas convencionales de petróleo y gas ha conducido hasta a los más conservadores inversionistas a considerar a las arenas petrolíferas de Canadá para su crecimiento. Precios del petróleo cercanos a los 90 dólares han conducido finalmente a BP a dar el salto, suscribiendo un consorcio integrado para el desarrollo de arenas petroleras con Husky Energy. Todos sus pares ya estaban invirtiendo fuertemente en el sector. Hasta el Ministro saudita Alí Naimi señala a las arenas petroleras como el suministro marginal que sostiene a los precios.” 21)
Igual significación a lo registrado con las arenas canadienses, aunque en menor escala, tiene el incremento experimentado para ese mismo lapso por las reservas de Venezuela de 7,4 millardos de barriles. Transcurrido un año desde la publicación del cuadro comentado, que data de diciembre de 2006, el incremento adicional de las reservas venezolanas desde entonces es de 20.000 millardos de barriles para colocarlas en los 100 millardos totales a finales de 2007 22).
La mayor parte de esos 27,4 millardos es atribuible al proceso de certificación de las reservas de la Faja Petrolífera del Orinoco. La relativa “modestia” de esta cifra sólo refleja que las metas de ese proceso certificador se están cumpliendo a un paso más lento que el inicialmente previsto en el denominado “Plan Magna Reserva 2005-2012”, según el cual se incorporarían en ese lapso 230 mil millones de nuevas reservas. Sin embargo, esas metas se fundamentan en la certeza geológica, establecida hace varias décadas, de la existencia en la Cuenca Oriental de Venezuela de una de las mayores acumulaciones in situ de crudos extrapesados del mundo.


21 Petroleum Argus, 2007.
22 La reserva aumentó a 100.000 millones de barriles tras una última certificación parcial de 12.400 millones en la Faja Petrolífera del Orinoco, informó el Ministerio de Energía y Petróleo en un comunicado. "La Faja alcanza un total de 25.900 millones de barriles de petróleo y 6,4 billones de pies cúbicos normales de gas de reservas probadas". Caracas, 8/10/2007.

Por su parte, los 24,6 millardos de barriles registrados, en el mismo lapso de siete años, por Kazajastán, colocaron las reservas de ese país en 30 millardos de barriles, undécimo lugar del “ranking” en referencia, por encima de los Estados Unidos, y se refieren a yacimientos de crudos ácidos, de alto contenido de azufre y muy costosa movilización y tratamiento. Al igual que en los casos de Canadá y Venezuela, se trata de acumulaciones de hidrocarburos conocidas desde hace muchos años y sobre las cuales se han estado formulando y desarrollando proyectos desde hace más de 30 años, pero que sólo ahora pueden considerarse formalmente reservas, más allá de los retrasos de la SEC norteamericana y por el imperio de las nuevas realidades del mercado.

Es obvia, entonces, la relación entre los costos y complejidades de estas nuevas fronteras petroleras y la reciente –y futura- evolución de los precios. Se trata de un proceso de mutua determinación, en el cual, reiteramos, frente al agotamiento de los yacimientos convencionales surge la necesidad de desarrollar fuentes mas costosas y, por tanto, el establecimiento de una banda de precios futuros que hagan factibles esos emprendimientos.
"Precisamente, el denominador común de todos esos desarrollos, que garantizarán las demandas petroleras futuras, es el factor de costos crecientes. Vemos algunos casos.
La evolución del costo de producción del crudo sintético producido a partir de la extracción de bitúmenes en Canadá se puede observar en el siguiente gráfico de la empresa Syncrude. Los costos operativos promedio en el tercer trimestre de 2007 se ubicaron en CAN$ 20.84 frente a CAN$ 19,68 de septiembre de 2006. Para todo 2007 se estima que estos costos subirán hasta CAN$ 24.87, de acuerdo a proyecciones de Syncrude. Esta tendencia de costos crecientes se mantiene desde 1999.” 23)

A lo anterior habría que agregar que la creciente conciencia de la factibilidad de esos proyectos y sus recientes pero atractivos márgenes comerciales ha conducido, en todas partes donde se desarrollan, sea en Alaska, Rusia, Kazajastán, Venezuela o Canadá a un incremento sustancial de la participación de los respectivos estados o provincias. Se trata de lo que los diversos analistas afectos a las grandes corporaciones denominan el “nacionalismo de los recursos” (resource nationalism) 24) .




23 García G. 2007.
24 CGES, “Global Oil Report” Septiembre-Octubre 2007: “Are Caspian countries following Russia’s lead on resource nationalism?”



II


VENEZUELA:
¿DE NUEVO FRENTE A LA IMPOSIBLE SIEMBRA?

Durante más de un siglo el petróleo ha constituido el corazón del “sector externo de la economía venezolana”. Con ello se hace referencia, por un lado, a la circunstancia de que la industria petrolera se implantó en nuestro país bajo el impulso y férreo control del gran capital petrolero anglo-norteamericano; pero sobre todo, a su carácter de enclave, de factoría colonial, generadora de inmensos recursos originados en la exportación de casi toda su producción, sin conexiones estructurales con el resto de los sectores económicos del país.

Las consecuencias de esas circunstancias han sido motivo de intensa discusión y análisis desde la segunda década del Siglo XX, cuando nuestro primer economista, Alberto Adriani las caracterizó y determinó la necesidad de utilizar los recursos provenientes de las exportaciones petroleras en el desarrollo de los sectores productivos internos, de manera fundamental la agricultura y la industria, constituyentes para él del núcleo de lo que debería ser una economía generadora permanente de riquezas, en oposición al carácter temporal de toda economía minera y, en particular, de la economía petrolera. Esta concepción fue luego esquematizada en 1936 por Uslar Pietri como “sembrar el petróleo” y a partir de entonces, con interpretaciones muchas veces contradictorias, convertida en la consigna sobre lo que tenía que hacerse con los ingresos generados por la disposición de esos recursos.

La historia venezolana del siglo pasado puede eslabonarse con los reiterados, siempre truncos y fallidos intentos de hacer realidad esa consigna. Juan Pablo Pérez Alfonzo caracterizó ese fracaso como “la imposible siembra”, aludiendo entre otras cosas a la disposición inconsciente de recursos petroleros que desbordaban la capacidad de absorción del aparato económico nacional.

A principios de los años setenta del siglo pasado, economistas noruegos analizaron ese infructuoso proceso de la economía venezolana, etiquetándolo como “efecto Venezuela” y, tomándolo como referencia negativa, de lo que no debe hacerse, formularon una exitosa política de contención de los efectos perversos que podrían generar sus propios ingresos petroleros, centrada en el establecimiento de un fondo de estabilización macroeconómica, el cual se ha convertido hoy en un ahorro transgeneracional que monta a varios centenares de millardos de dólares, para una población que apenas supera los 4 millones de habitantes.

Mientras tanto, entre nosotros, la industria petrolera continúa siendo el enclave externo de la economía nacional, generador del gran flujo de divisas que, como mencionamos antes, no tienen otro destino que convertirse en el sostén de masivas importaciones y, por tanto, en barrera infranqueable para el desarrollo agroindustrial interno. Veamos algunos indicadores:






En otras palabras, y para destacar sólo a los más reveladores de estos indicadores: en 57 años las exportaciones no petroleras de Venezuela siguen siendo una fracción ínfima de las exportaciones totales, al representar en 2007 sólo un 15,58% del total y en ese mismo lapso, los ingresos petroleros siguen constituyendo más de la mitad de los ingresos totales del gobierno central. No es ocioso insistir gráficamente:







Por todo lo anterior la siembra del petróleo es un reto que los venezolanos tenemos pendiente.
Las perspectivas de precios del petróleo que abren las nuevas realidades del mercado petrolero internacional y la disposición por Venezuela de los inmensos recursos de la Faja del Orinoco, con todas las dificultades que su desarrollo implica, vuelven a plantear al país el dilema de contar con un cada vez más poderoso sector de hidrocarburos volcado a los vaivenes de los mercados externos y que impone sus leyes frente a la incapacidad nacional para convertir sus ingresos en instrumento para la consolidación de una economía no petrolera independiente, autónoma y autosostenida.

En consecuencia, es pertinente llamar la atención sobre la imperiosa necesidad de buscar instrumentos, políticas y medios que garanticen una acertada disposición de esos recursos, combatiendo las distorsiones macroeconómicas que tradicionalmente han generado.

Esta es una tarea de grandes proporciones, para cuya realización se requiere de la formulación teórica y el diseño práctico de políticas económicas y sociales viables, de largo aliento, de gran profundidad, audacia y severidad. Se dice fácil, es una noción compartida por casi todos los analistas de la economía venezolana, pero ocho décadas de intentos infructuosos hablan de la complejidad del problema.

De manera particular, y a pesar de compartir plenamente el énfasis en la justicia social de la política económica que está ejecutando la actual administración, o destacar aspectos muy positivos para la salud de la economía nacional como la reducción de la deuda pública, de tal manera que en términos del PIB esa deuda pasó de 47,5% en 2003 a 18,6% en 2007, es inevitable mencionar que el desbordado gasto fiscal, extra presupuestario, desordenado y contradictorio con las propias líneas de la planificación nacional, genera consecuencias que, más allá de la justificada atención a las necesidades inmediatas de los sectores más empobrecidos de la población, conduce, una vez más al desbordamiento de las importaciones y el consecuente desestímulo a la producción nacional.

La razón importaciones-PIB, en términos reales ha pasado de 22,0% en 1997 a 46,7% en 2007. En ese mismo lapso el crecimiento de la inflación fue de 570%, expresión, entre otras cosas, del creciente encarecimiento de la producción nacional.
Lamentablemente, estas circunstancias constituyen una historia antigua, se trata del mencionado “efecto Venezuela” o la “enfermedad holandesa” que secularmente nos ha conducido a hacer imposible la siembra del petróleo. Mientras no logremos disciplinar el uso de los recursos externos que nos procuran los hidrocarburos, mientras no logremos su inversión en el fomento de una economía que no requiera del constante flujo del subsidio petrolero, se mantendrá la imposibilidad de sembrar el petróleo a la que hacía referencia Pérez Alfonzo.
En consecuencia, es teniendo en cuenta las restricciones y complejidades señaladas, en el marco de las metas políticas, sociales y macroeconómicas que prefiguren el rumbo del desarrollo de la sociedad venezolana, como debemos afrontar la discusión sobre las perspectivas y limitaciones de la política petrolera venezolana.
Al respecto, debemos hacer algunas precisiones:
El actual gobierno formula su política energética bajo la advocación de la consigna que ha signado las esperanzas de los venezolanos desde la década de los años treinta del siglo pasado, al presentarla como “Plan Siembra Petrolera 2005-2012”.
En el mismo se establecen los objetivos de la política energética venezolana, como componentes básicos de la planificación nacional, y se formulan estrategias políticas, económicas, sociales, territoriales e internacionales.
Destacamos, por ejemplo, el aspecto internacional de esa política, en el cual se postula como objetivos el fortalecimiento de la soberanía nacional y la promoción de un mundo multipolar. En cumplimiento de tales orientaciones es que se han dado pasos hacia la diversificación de los mercados petroleros y de las fuentes de financiamiento y tecnologías, promoviendo la participación de empresas de diverso origen geográfico en el desarrollo de los nuevos proyectos petrolíferos y gasíferos nacionales.
En ese contexto, el Ministerio de Energía y Petróleo establece los siguientes lineamientos de carácter internacional: Alineamiento con la OPEP en la defensa de los precios y reorientación de la estrategia internacional.
En cuanto al primero de esos lineamientos, es público y notorio el compromiso del Gobierno venezolano con la política de defensa de los precios, al punto de mantener, en el seno de la OPEP, la más fuerte posición hacia los recortes de la producción y el constante monitoreo de los fundamentos y tendencias del mercado que puedan afectar a los precios. Ello ha significado el fin de la política de expansionismo petrolero a ultranza y el restablecimiento del respeto a los compromisos internacionales adquiridos en el seno de la OPEP y la coordinación con otros países productores interesados también en defender los precios de sus crudos.
El segundo de esos lineamientos se refiere a la condena y denuncia de las políticas “aperturistas” impuestas en la década de los 90 del siglo pasado, las cuales comportaron un retroceso en las medidas de defensa de la participación nacional, dentro de las asociaciones con el capital petrolero internacional, que se habían forjado trabajosamente por décadas, desde 1920 hasta 1975.
En este sentido, el gobierno nacional ha modificado los términos de diversos convenios, contratos y asociaciones con corporaciones petroleras internacionales, en los cuales se establecían condiciones negativas para el interés nacional. Es así como se ha restituido y ampliado el porcentaje de la regalía petrolera, que en algunos casos había sido llevado hasta un 1%. Ahora, no sólo se ha regresadoado al nivel tradicional de 16,67%, sino que se ha unificado, para todo emprendimiento petrolero, un “impuesto de extracción”, que incluye la regalía, de 33,3%.
La Nación venezolana rescata para sí un tercio de su petróleo, como derecho soberano, al negociar la extracción de ese petróleo con una corporación extranjera, la cual, además, debe cancelar el impuesto sobre la renta a que haya lugar dados los beneficios obtenidos por sus operaciones en el país.
Lo anterior se refiere a las relaciones que Venezuela establecerá con las empresas internacionales que deseen participar en el negocio petrolero venezolano. Pero un aspecto determinante del cambio de la estrategia internacional se refiere a los mercados hacia los cuales nuestra industria se orientará prioritariamente. Ello queda reflejado en los siguientes lineamientos:

En estas disposiciones se inscriben los acuerdos firmados con países del Caribe insular que condujeron al establecimiento de Petrocaribe, el desarrollo del gasoducto colombo-venezolano con perspectivas de su extensión hacia países centroamericanos y el proyecto de interconexión gasífera hacia el sur, con participación de los países del MERCOSUR y Bolivia.
• Asegurar suministros para el crecimiento de la demanda de petróleo en la Cuenca del Atlántico y otros mercados del Caribe y Suramérica
• Desarrollar integralmente la Faja del Orinoco, alineado con el desarrollo de gas no asociado, ambos con posibilidades de exportaciones a mercados no tradicionales en el contexto geopolítico internacional. 25)

Se trata de una visión geopolítica de las relaciones energéticas internacionales opuesta al entreguismo e intensificación de la dependencia de los centros del poder petrolero transnacional.
Una política energética y petrolera que promueve la diversificación de los mercados y fuentes de inversión y tecnología, que coadyuva a la multipolaridad y a la integración latinoamericana. Una política de “internacionalización”, centrada en el interés nacional, que se convierte en medio para el afianzamiento de la soberanía nacional en el ámbito energético y político internacional, antítesis de la internacionalización perversa, de exportación de beneficios e importación de costos, impulsada en las dos últimas décadas del siglo pasado.
El contexto político en el cual se inscribe esta nueva visión es lo que nos ha permitido afirmar, en un artículo anterior, 26), que hoy más que nunca están vigentes los postulados del nacionalismo petrolero, entendiendo como tales a aquellos principios que inspiraron la lucha de varias generaciones de venezolanos, entre 1920 y 1975, por maximizar la participación nacional en los beneficios de la liquidación de su principal riqueza.

Por todo lo anterior, debemos expresar nuestro acuerdo con la orientación estratégica de la política petrolera que se formula en el Plan Siembra Petrolera. Pero al hacerlo, debemos dejar claro también nuestra crítica a una política económica cuya puesta en práctica contradice esa orientación y está colocando al país, tal como argumentamos al inicio de esta segunda parte, en el curso de repetir una vez más la eterna historia del “efecto Venezuela”.
25 PDVSA, 2005
26 Mendoza P., 2006.

En ese mismo sentido debemos llamar la atención sobre algunas metas de marcado acento desarrollista de dicho Plan, las cuales reproducen la política de siembra del petróleo en el petróleo que condujeron a la industria petrolera venezolana a los desastres de la década del noventa del siglo pasado.
Nos referimos en particular a aspectos tales como las magnitudes previstas del Proyecto CIGMA (Complejo Industrial Gran Mariscal de Ayacucho) que proyectan una demanda de recursos humanos, tecnológicos y materiales inexistentes en el país y comportan un impacto negativo considerable sobre una región casi virgen del territorio nacional, de vocación agrícola-forestal y con parques nacionales contentivos de reservas de fauna, flora y acuíferos que se verían gravemente afectados por el incremento de la población y la intensificación de las actividades industriales y comerciales en toda la Península de Paria. Para algunos, estos serían los costos inevitables del desarrollo. Ello, pese a todo, podría tener justificación si se tratara de un proyecto para salvar al país del hambre y la miseria. Pero éste no es el caso.


En nuestra opinión, se trata de una reproducción acrítica del viejo proyecto Cristóbal Colón, concebido en su momento para la intensificación de la inversión extranjera transnacional, precisamente por la magnitud de los desembolsos involucrados y los procesos tecnológicos empaquetados, llave en mano, que se proyectaban. Nos preguntamos ahora, ¿Qué ha cambiado? ¿Cuál es el nuevo componente tecnológico nacional del proyecto? ¿Quiénes son los nuevos proveedores tecnológicos y de capital?
27 Petróleos de Venezuela, 2005.

Pero además, es necesario señalar que este proyecto se fundamenta en recursos gasíferos todavía no desarrollados y ampliamente comprometidos en otros proyectos nacionales e internacionales, tales como son los de ampliar y densificar la red gasífera nacional y garantizar el abastecimiento de la propia industria petrolera en occidente, así como los volúmenes requeridos por los gasductos internacionales en construcción y proyectados. De tal suerte, este ambicioso proyecto quedaría pospuesto para las calendas griegas.

Similar consideración nos merece la meta de llevar la producción de crudo a más de 5 millones 800 mil barriles diarios en 2012, la cual, amén de ser una reproducción de los escenarios “productores” de la antigua gerencia expansionista a todo trance de PDVSA, es abiertamente contradictoria con la formulación del propio Plan que venimos citando de mantener el alineamiento con la OPEP. La meta y el lapso mencionados implican, a la luz de todos los pronósticos de crecimiento de los requerimientos de crudo procedente de la OPEP, la conquista, por parte de Venezuela, de una porción más que proporcional de ese mercado, en detrimento de sus socios en dicha Organización, cuyos fines defensivos resultarían boicoteados con la incorporación de tales volúmenes a la oferta colectiva.

Además de esa incompatibilidad, todo indica que se trata de metas volumétricas y temporales inalcanzables, que naufragan en los mares de la factibilidad. En primer lugar, por la situación de declinación “natural” de los yacimientos convencionales de occidente y oriente, estimada conservadoramente, y desde hace muchos años, en una tasa del 22% anual, lo cual obliga a una creciente inversión destinada solamente al mantenimiento de los actuales niveles de capacidad de producción.
Cualquier parpadeo en la ejecución de esos desembolsos se manifiesta en el estancamiento y disminución de dichos niveles, tal como sucedió en los tres últimos años, cuando el PIB petrolero registró cifras de crecimiento negativo 28), las cuales no pueden ser explicadas solamente por la política de recortes de la producción de la OPEP. Recuperar esa merma e incrementar la producción de esos crudos en 746 mil barriles diarios en los cuatro años que faltan para cumplir la meta temporal del plan luce una tarea tan dura como las de Sísifo.
Elevar esas magnitudes comporta crecientes desembolsos cuyo lapso de maduración excede el límite temporal del plan, 2012. Peor aún, se trata de contener el inevitable recorrido de esos yacimientos por la rama descendiente de sus respectivos “picos de Hubbert”, los cuales ya fueron alcanzados debido a los excesos productivistas de los años 90. Así lo registra el Informe “Crude Oil, The Supply Outlook” que ya hemos citado, según el cual los yacimientos convencionales de Venezuela alcanzaron ese tope en 1998. 29)

Sin embargo, el escenario de crecimiento de la producción petrolera venezolana pudiera ser materializado con holgura en la Faja Petrolífera del Orinoco. Como hemos comentado a través del presente trabajo, en ella están parcialmente fundadas las esperanzas de la demanda petrolera mundial del futuro, en tanto que sus reservas son consideradas en todos los escenarios de suministro para las próximas décadas. Pero se trata de emprendimientos nuevos y costosos, que implican la instalación de mejoradores adicionales a los existentes, tal vez un múltiplo de ellos.
En este sentido, los proyectos que fueron asignados a diversas empresas extranjeras en trece bloques de la Faja han estado ejecutando la fase inicial del Plan Magna Reserva: certificación de la porción de los recursos originalmente en sitio que constituyen reservas probadas. Según las cifras que se han difundido 30), esa certificación ya ha permitido elevar las reservas probadas nacionales a más de 100 mil millones de barriles, mencionándose que en corto plazo esa cifra podría casi duplicarse.
28 Parra Luzardo 2007, p. 37, Principales agregados macroeconómicos..
29 Energy Watch Group 2007, p. 11, Figure 5.
30 Ministerio de Energía y Petróleo
Sin embargo, no hay claridad en cuanto al estado de los proyectos de desarrollo de tales reservas y la constitución de las compañías mixtas que desarrollarán la producción a partir de la instalación de las plantas de extracción y mejoramiento. Por el contrario, se reciben informaciones negativas, tales como el rechazo de Petrobrás a constituir la empresa mixta que desarrollaría las reservas ya certificadas por esa compañía en el bloque de la Faja que se le había asignado y las diferencias de otros posibles inversionistas con el esquema impositivo ya establecido y que se aplicará en esos desarrollos.

Ello significa que el horizonte de una incorporación considerable de dichas acumulaciones a las corrientes de producción se avizora para años posteriores a 2012. En otras palabras que, a pesar de lo previsto en el Plan que comentamos, la capacidad para producir 1,77 millones de barriles diarios de estos crudos no estará lista para esa fecha.

Otros aspectos del plan presentan situaciones de retraso similares a las descritas, en particular, por ejemplo, las tres refinerías previstas en el mismo: Cabruta, Barinas y Caripito. De la primera, se conoce de algunos movimientos de tierra y preparativos de urbanismo y de las oras dos no existe ninguna noticia. Conclusión, tampoco estarán listas para el 2012 o alguna otra fecha cercana.

Por todo lo anterior, consideramos indispensable una severa revisión de los proyectos y metas del Plan Siembra Petrolera, a la luz de las metas económicas y sociales de la planificación nacional y para ajustarlos a las realidades del mercado petrolero, a la propia situación declinante de los yacimientos convencionales y a la real disposición de los recursos humanos y materiales que su realización exige.


III

CONCLUSIONES


En un mercado donde la brecha entre la oferta y la demanda se hace cada día más estrecha, en condiciones de agotamiento de las reservas convencionales de crudos livianos y de bajo contenido de azufre, las expectativas de los precios del petróleo prefiguran un panorama de ingresos crecientes para los países bajo cuyo subsuelo quedan aún reservas remanentes de los hasta ahora considerados crudos “marginales”, extrapesados, bituminosos, ácidos, de aguas profundas y polares.

Venezuela, con su Faja del Orinoco, es uno de esos países. Ello nos plantea un conjunto de retos políticos y económicos de gran complejidad. Se trata de resolver el nudo gordiano del “efecto Venezuela” y evitar la repetición del lamentable desempeño que durante casi 100 años hemos tenido como país exportador neto y beneficiario de una inmensa renta.

Esos retos sólo podrán ser afrontados con un concierto de políticas económicas y sociales que sean aplicadas con severidad, asumiendo la gran complejidad de un problema no resuelto durante tantas décadas.

Todo ello comporta el trazado de líneas estratégicas claras, tanto en lo particular para la industria petrolera en sí misma, en cuanto a metas de inversión y producción ajustadas a los intereses y requerimientos nacionales, como en general para la dirigencia nacional, en cuanto a la ejecución de una política macroeconómica que garantice la adecuada disposición de los ingresos que se generen, encaminada hacia el hasta ahora inasible logro de sembrar el petróleo.



REFERENCIAS DOCUMENTALES Y BIBLIOGRÁFICAS



ADRIANI, Alberto. La Crisis, los cambios y nosotros, en La Economía Contemporánea de Venezuela, Ensayos Escogidos, Compilado por H. Valecillos y O. Bello., BCV, Colección Cincuentenaria, Caracas 1990.


DAVIES, DANIEL L., On the precipice: Energy Security and Economic Stability on the Edge. ASPO-USA site, Special Report, 17 de Julio 2007.


ENERDATA, Energy Efficiency: striking the balance, Comité Francés del Consejo Mundial de Energía, consultores independientes, París 2007


ENERGY WATCH GROUP, “Crude Oil, The supply Outlook”, Report to the Energy Watch Group, October 2007, EWG-Series, N° 3/2007. energywachtgroup.org.


FERRÁN, Bernardo Los Precios del Petróleo, Banco Central de Venezuela, Colección de Estudios Económicos, No. 10, Caracas, 1982.


GARCÍA G., Carlos F., “Petróleo y otros temas de energía”, Materiales preparados las reuniones del Grupo de Análisis Petrolero del BCV, Caracas 2007-2008


HUBBERT, Marion King, Nuclear Energy and the Fossil Fuels, Exploration and Production Research Division, Shell Development Company, Publication Number 95, Houston, Texas, June 1956


MAZA ZAVALA, D. F. entrevista con Thamara Nieves, 05/03/07


MENDOZA P., C. El Poder Petrolero y la Economía Venezolana, CDCH UCV, Colección Estudios, Caracas, Enero 1996.


MENDOZA P., C. Apertura Petrolera, Nombre de Estreno para un viejo proyecto antinacional. En Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales, No. 2-3, Caracas, abril-septiembre 1996


MENDOZA P., C. Apertura Petrolera, Preámbulo de la Privatización. En Nueva Economía, No. 8, Revista de la Academia de Ciencias Económicas, Caracas, 1997.


MENDOZA P., C. Apertura y Globalización, Mitos de la Postmodernidad, en Dimensión Económica de la Globalización, publicado por el Postgrado en Economía Internacional. Coedición Tropikos-UCV, Caracas 1999.


MENDOZA P., C. Crítica Petrolera Contemporánea, Crónicas Disidentes sobre la Apertura y el Poder Petrolero (1996-2000) FACES-UCV, Caracas 2000.


MENDOZA P., C. Vigencia del Nacionalismo petrolero. En Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales, No.1-2006, Caracas 2006.


MENDOZA P., C. Reto Perenne, Política Exterior y Soberanía, ----------- Caracas 2007.


NATIONAL PETROLEUM COUNCIL, Alan Kelly, Facing The Hard Truths About


Energy A Comprehensive View To 2030 Of Global Oil And Natural Gas, International Energy Symposium, Riad, Arabia Saudita, Noviembre 16, 2007.


OILl & GAS JOURNALl, Vol. 104, No. 47 (18 de Diciembre, 2006), pp. 24-25.


PARRA LUZARDO, Gastón De la Nacionalización a la Apertura Petrolera, Derrumbe de una esperanza, Centro Experimental de Estudios Latinoamericanos, Universidad del Zulia. Maracaibo, 1998, Tercera Edición.


PARRA LUZARDO, Gastón, La apertura petrolera, los cambios mundiales y la economía venezolana. Ediplus Producción C.A., Caracas 2002.


PARRA LUZARDO, Gastón, Mensaje de fin de año del Presidente del Banco Central de Venezuela. BCV, Caracas 2007.


PEREZ ALFONZO, Juan P., Petróleo y Dependencia, Editorial Síntesis Dosmil, Caracas 1971.


PEREZ ALFONZO, Juan P., Hundiéndonos en el Excremento del Diablo, Editorial Lisbona, Caracas 1976.


PETROLEOS DE VENEZUELA, S.A. Plan Corporativo 1992 – 1997 Coordinación de Planificación Estratégica, Caracas 1992.


PETROLEOS DE VENEZUELA, S.A. Guías Corporativas 1993-1998: 1.- Orientación Estratégica 2.- Visión a Largo Plazo Coordinación de Planificación Estratégica, Caracas 1992.


PETROLEOS DE VENEZUELA, S.A. Plan Corporativo 1993 – 1998 Coordinación de Planificación Estratégica, Caracas 1993.


PETROLEOS DE VENEZUELA, S.A. Planes Estratégicos, Plan Siembra Petrolera 2006-2012, Caracas, octubre 2005.


POZZI, Sandro, Nueva York, en EL PAÍS - Economía – Madrid 06-01-2008)


PRATS, Joan, “Geopolítica de la Energía”, en Gobernanza, Revista Internacional para el Desarrollo Humano. Edición 50, Barcelona, 5 de Septiembre de 2006. IIGOV.org.


RAMÍREZ C., Rafael Darío, Informe del Comisario de PDVSA 1999 PDVSA, Caracas 2000.


ROBELIUS, Fredrik “Giant Oil Fields. The High Way to Oil”, Upsala University, Upsala 2007.


RUBIN, Jeffrey y BUCHANAN, Peter, “Delays will tighten global oil markets”, en CIBC World Markets Occasional Report, N° 65, 10 de enero de 2008.


RUBIN, Jeffrey y TAL, Benjamín, “¿Does Energy Efficiency Save Energy?”,CIBC World Markets, 2007.


RUIZ-MARRERO, Carmelo, Oakland Institute, “Para mal del clima, hay petróleo para rato”, en Tal Cual, miércoles 23 de enero, p. 18, Caracas 2008.


TERZIAN, Pierre, La Increíble Historia de la OPEP Macrobit Corporation, Miami, 1988.


VAN DER LINDE, Coby, PERLOT,Wilbut, y HOOGEVEEN, Femke, “Escenarios del mañana, sistema geopolítico y petróleo”. En Política Exterior, 112. Julio/Agosto 2006.


VERGELER, Jr. Philip K, “ Prepared Testimony to The Permanent Subcomitee on Investigation of the U.S. Senate Commitee on Homeland Security and Governmmental Affairs and The Subcommitee on Energy of the U.S. Senate Committee on Energy and Natural Resources”, Aspen, Colorado, 11 de diciembre de 2007.






ARTICULOS DE REVISTAS EN INTERNET:


“Are Caspian countries following Russia’s lead on resource nationalism?”, CGES, “Global Oil Report” Septiembre-Octubre 2007:


“Hidden Reserves” en Petroleum Argus, Volumen XXXVII, 49, 10 de diciembre, 2007.


“Worldwide Look at Reserves and Production” en Oil & Gas Journal, Vol. 104, No. 47 (18 de Diciembre, 2006), pp. 24-25.

Publicar un comentario en la entrada