martes, 15 de marzo de 2011

Memorias de la prédica en el desierto (III)

En el espíritu general de este blog, de reiterar posiciones asumidas en décadas pasadas. En testimonio, también, de que no fueron escuchadas por sus destinatarios.

CMP 15 de marzo 2011



PDVSA 82, un informe revelador


Revista Punto Socialista - 1983
Carlos Mendoza Pottellá


Petróleos de Venezuela ha desatado una ofensiva multilateral por el rescate de su perdida “autonomía financiera”, de la cual fue despojada, según su versión, con el convenio cambiario que centralizó en el Banco Central las tenencias de divisas en el país. Haciendo caso omiso al hecho de que las reservas en divisas que había logrado acumular provenían de medidas del ejecutivo que redujeron la participación fiscal y aumentaron la participación empresarial, tales como la modificación del tipo de cambio, disminución de las tasas del Impuesto sobre la Renta y de los valores de exportación, la gerencia petrolera pretende hacer ver al país que ella es la generadora de la riqueza nacional. Que los excedentes de PDVSA son el resultado de su eficacia, más que del nivel de los precios de realización. Se escudan para ello en el amplio margen del excedente petrolero que permite ocultar “deslices” multimillonarios.


La aparición del Informe Anual 1982 de Petróleos de Venezuela, en donde el reclamo de esa autonomía se hace por todas las vías, nos permite retomar el hilo de las reflexiones iniciadas en “La Otra cara de la Luna Petrolera” (Punto Socialista N° 1)


Hacíamos referencia allí a la voluntad de ocultamiento, al secreto que, cual hoja de parra paradisíaca, cubre las partes pudendas del negocio petrolero en Venezuela y a lo que comenzaba a filtrarse en torno a la evaluación del potencial y las reservas convencionales de hidrocarburos. Pues bien, con el “Informe 82” las cosas toman un nuevo sesgo: el recurso a la capacidad de olvido. Allí se reconoce paladinamente que:


…las estimaciones anteriores hacían presumir que el potencial de estos crudos –livianos, medianos, n.n.- irían declinando rápidamente, haciendo necesaria la incorporación urgente de los crudos pesados y extrapesados. Sin embargo, y gracias a los esfuerzos de estos años, podemos ver ahora que también los crudos livianos y medianos han aumentado su potencial en vez de reducirlos. (loc. Cit., pág. 6).


Ahora las reservas probadas alcanzan oficialmente el nivel de 24,5 mil millones de barriles, los cuales, a la tasa de producción actual durarían unos 36 años… hasta el año 2019. Si a ello agregamos las reservas remanentes que en este lapso pueden ser ubicadas y las resultantes del aumento de los porcentajes de recuperación por mejoras tecnológicas y aplicación de procesos secundarios, podremos calibrar la magnitud de la distorsión de la realidad que se quiso imponer para justificar el drenaje de recursos -4.637 millones reconocidos hasta ahora entre 1979 y 1982- hacia los desbocados megaproyectos de la Faja Petrolífera.


En un país donde los escándalos milmillonarios son el pan de cada día, la sanción, la rendición de cuentas sobre este nuevo fiasco de los supereficientes gerentes petroleros se quedará en veremos. Todo pasará, como un incidente más, inadvertido por una opinión pública insensibilizada por el debate generalizado.


Sin embargo, esta no es la más grave de las perlas con que PDVSA adorna su Informe 82. La supera, por ejemplo, la manipulación de los Estados Financieros para abultar las cifras de sus requerimientos de inversión que, por lo burdo, revelan que apenas están comenzando a aprender la técnica de transferencias ocultas en la que son expertos sus asesores tecnológicos. Veamos la historia


Con motivo de su interpelación por la Comisión de Energía y Minas del Senado, el Gral. Rafael Alfonzo Ravard expuso que la industria petrolera requería “entre 15 y 16 mil millones de bolívares anuales para mantener en nivel adecuado su capacidad de inversión” (El Nacional 18-5-83, pág. D-1). Según el General, a esa cifra se llega después de hacer recortes al presupuesto original de 19.000 millones… esta colosal cifra es el crecimiento natural de las inversiones, que en 1981 fueron de 13.521 millones y en 1982 alcanzaron a 17.036 millones (Informe 82, pág. 9). Analicemos pues una de las fuentes naturales de ese crecimiento.


La partida Existencia de Materiales y Equipos, del Activo Circulante, que para 1981 era de 5.442,8 millones de bolívares (Informe Anual 1981, PDVSA, Pág. 76) fue mermada en 3.621,5 millones, “reclasificada para fines comparativos” como Materiales y Equipos a ser capitalizados (Informe Anual 1982, PDVSA, pág. 76) Mediante esa reclasificación que para 1982 alcanza a 7.472 millones de bolívares, se infla en esos años el rubro propiedades, plantas y equipos neto, del Activo Fijo que se incrementa así, por este simple mecanismo, en más de 10.000 millones de bolívares.


En otras palabras, materiales y equipos en existencias, es decir, en depósito, mantenidos allí para su incorporación paulatina al proceso de inversión en el transcurso de los años, que constituyen un activo circulante acumulado durante varios ejercicios, se convierte, de golpe y porrazo, por una maniobra contable y sin salir de sus depósitos, incluso con efecto retroactivo hasta 1981, en activos fijos que abultan la inversión realizada en esos años.


La alharaca de Petróleos de Venezuela sobre su supuesta estrechez financiera, sobre el fantasma de un posible endeudamiento y pérdida de la capacidad de respuesta y la flexibilidad operativa se fundamentan en manipulaciones de este tenor.


Una visión corporativa (Informe 82, pág. 44) basada en una filosofía y objetivos particulares, que los conduce a sentirse un Estado dentro del Estado, con poder suficiente para eludir las disposiciones constitucionales, como en el caso de los Contratos de Asistencia Técnica, la Veba Oel y la Unión Carbide (Informe 82, pág. 8) es también la que determina esa búsqueda de autonomía financiera que no es más que la pretensión de eludir el control de los poderes públicos, de crear una soberanía especial, gerencial petrolera, cuya peligrosidad estriba en su estrecha y velada vinculación con el capital petrolero internacional.









En el espíritu general de este blog, de reiterar posiciones asumidas en décadas pasadas. En testimonio, también, de que no fueron escuchadas por sus destinatarios.
CMP 15 de marzo 2011
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