lunes, 28 de diciembre de 2009

Frente a la campaña en mi contra


(Con motivo de un enojoso incidente en el hemiclo de la Cámara de Diputados en los días previos al golpe petrolero)


Carlos Mendoza Pottellá


Febrero, 2002


En primer lugar, tengo que decir que si cometí una falta, que no quiero escudarme en el ambiente y las condiciones en las cuales eso sucedió y que estoy profundamente avergonzado por el incidente. Lo último que puede hace un diplomático es perder los estribos y yo los perdí. Lamento haber ofendido a esa diputada y así se lo he querido manifestar, personalmente y a través de conocidos comunes. Sin embargo, es mucho mayor la significación política de ese imperdonable desliz y estoy pagando las consecuencias del mismo.






Ahora bien, si creo que mi falta ha sido magnificada con un interés político evidente, dentro del acalorado debate que se lleva a cabo hoy en nuestro país y en el cual está en juego el rumbo y el destino de la Nación. La campaña de descrédito a la que me encuentro sometido es muy clara en sus fines. Es la expresión del principio de que en la guerra vale todo y, debido a que no pueden atacar mis credenciales para ocupar el cargo para el que he sido designado, aprovechan la oportunidad que yo les he brindado en bandeja de plata para calificarme como rufián, patán, desaliñado, sucio y otras lindezas con las que he sido cubierto en estos días.






Sin embargo, la verdad comienza a traslucir: El pasado 26 de febrero José Toro Hardy, entrevistado por Maria Isabel Párraga en Unión Radio, afirmaba que yo no podía ser directivo de PDVSA porque he sido el más duro crítico de PDVSA desde su propia creación. Que yo era considerado como un enemigo de la Corporación. Lo primero es la más pura verdad. Lo segundo es la interpretación tradicional de la crítica como ataques a la institución. Criticar las posiciones entreguistas y de descuido en la defensa del interés nacional sostenidas por parte de connotados ex -directivos de PDVSA, combatir los planes de privatización y desnacionalización de nuestra principal industria que se han forjado durante las últimas tres décadas no puede interpretarse como una posición de enemistad hacia PDVSA. Ello sólo cabe en la mente de los que conciben a PDVSA como su coto particular y exclusivo. Por el contrario, de lo que se trata es de defender a PDVSA como empresa de todos los venezolanos y al servicio de la Nación.


Carlos Mendoza Pottellá
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